Paraguay – Petropar – La licitacion donde gano el mas caro – Parte 2


Después que el ministro de Industria y Comercio, Gustavo Leite, considerara como una victoria del Gobierno el “ahorro” logrado en la licitación de fletes de Petropar con la oferta más barata de US$ 47,5 el m3 de Naviera Alto Paraná del Grupo Mercopar, la empresa estatal quiere ahora, mediante una maniobra que linda lo ilegal, torcer este resultado y realizar la adjudicación a una empresa que ofertó un precio 14 por ciento mayor.

Los voceros del Gobierno, tanto el ministro Leite como el propio titular de Petropar, Rómulo Campos, evaluaron como un “éxito” la transparencia en el proceso de licitación de Petropar, con la subasta a la baja electrónica, tras lo cual se consiguió una reducción significativa en el flete con respecto al contrato de 2012, que había fijado el precio en US$ 66 el m3.
Hay que aclarar que el precio citado fue bajando en el tiempo por efecto del descenso en el precio del combustible que consumen los remolcadores de las barcazas tanques, hasta alcanzar recientemente US$ 54 el m3.
La menor oferta debe ser adjudicada
Las firmas debidamente calificadas en los trámites previos a toda licitación participaron de la subasta y como establecen las normas en vigencia debe ser adjudicada la menor oferta de US$ 47,5 el m3 correspondiente a la Naviera Alto Paraná, que forma parte del grupo Mercopar, anterior contratista de Petropar.
Pero ahora resulta que la Unidad Operativa de Contrataciones (UOC) del ente estatal quiso obligar a la naviera ganadora a presentar documentaciones que son de Mercopar, en total contravención a las disposiciones legales, y sólo porque la mejor oferente se había presentado a la licitación siendo parte del “holding” de empresas liderado por aquella.
El objetivo por lo visto es descalificar a Naviera Alto Paraná por no presentar las documentaciones que en forma extemporánea e ilegal se le exige, ya que no tiene por qué arrimar a la licitación documentaciones de otra empresa, por más que esté vinculada al grupo Mercopar, con el que cuenta con un plan de apoyo logístico previsto en el mismo pliego de bases y condiciones.
La exigencia fuera de lugar de Petropar se debía responder en un plazo perentorio de 48 horas, lo cual fue prácticamente imposible, teniendo en cuenta que se pidieron documentos que como el certificado de cumplimiento tributario se tramitan con bastante tiempo. Además, Mercopar en estos momentos se halla en un entredicho con la Aduana por gravámenes discutidos por la empresa.
La siguiente naviera que debía ser adjudicada es Riverpar, integrante del holding de UABL, que también tiene problemas aduaneros y por ello presentó una empresa sustituta, en línea con lo que autoriza el pliego. Pero como igualmente se intentaría descalificar a la siguiente empresa oferente, el Consorcio de Transporte Fluvial del grupo Montealegre, y teniendo en cuenta que la Naviera Yerutí se habría retirado en forma voluntaria, la adjudicación finalmente se haría a la firma Panchita G de Navegación, que ofertó en el global US$ 53,9, y de la cual se apuntan vinculaciones con referentes del actual Gobierno.
Precisamente, exponentes de Panchita G quienes le habrían acercado al presidente Horacio Cartes informes de que el flete de combustibles debía ser sólo de US$ 40 el m3, pero llamativamente la misma empresa presentó la oferta más cara en la subasta, de US$ 53,9 el m3. Y es la que finalmente puede ser adjudicada por la petrolera estatal.
La actitud de la UOC de Petropar no sólo resulta ilegal sino también raya en un despropósito, pues todo el proceso transparente de licitación de fletes se echa por la borda dejando un pésimo precedente para la imagen del Gobierno del presidente Caretes, que puso como ejemplo la subasta realizada con éxito, no sólo en precios sino en la forma en que se llevó a cabo con libre competencia entre los interesados en ofertar el transporte fluvial.
Debe ser rechazado este proceder totalmente ilegal de la UOC del ente estatal, atendiendo al hecho de que un pedido de documentación adicional se debe efectuar antes de la realización de la subasta y no después, cuando ya se conocen los resultados. Asimismo, no se puede admitir que una vez conocidos los precios se esté tratando de volver hacia atrás en el proceso.
De lo contrario, se estará sospechando con justa razón que se quiere favorecer a una oferente que quedó en última posición en el listado global de ofertas con la oferta más cara, sumando los once ítems de transporte licitados.
Es hora que se respeten los resultados en las licitaciones con subasta a la baja electrónica, como la realizada por Petropar, y que no se vuelvan a los procedimientos torcidos para favorecer a empresas que como Panchita G ofertaron el precio mayor, pisoteando el éxito del Gobierno en lograr una baja en el flete fluvial con la oferta presentada por Naviera Alto Paraná.
Por más que el propietario de Panchita G afirme que no tiene nada que ver con la maniobra y que respetará la condición del pliego según la cual el precio menor ofertado deberá ser asumido por la eventual adjudicada, el hecho cierto es que el torcido procedimiento de Petropar vuelve a mostrar la faz de un país poco serio, que la subasta realizada con transparencia y libre competencia estaba dejando de lado.

Cuestionada firma proveedora estaría detrás de Panchita G

La empresa Panchita G de Navegación S.A., que presentó la oferta global más cara en la licitación de fletes a la baja electrónica de Petropar, estaría vinculada a la firma Ultrapar, que a su vez tiene relación con Trafigura, una cuestionada proveedora de combustibles para la empresa estatal.
Aureliano González, presidente de Panchita G, puso de resalto que su firma se presentó en solitario a una licitación de Petropar por primera vez con el objetivo de enfrentar a quienes “dominan desde Buenos Aires la provisión de combustibles por vía fluvial”, en alusión a los hermanos López del grupo Mercopar, cuya firma vinculada Naviera Alto Paraná ganó el llamado con la oferta más baja de US$ 47,5 el m3.
En repetidas ocasiones la prensa se había hecho eco de los malos negocios que encaró Petropar con Ultrapar, a través de sus tanques de Encarnación, con sobrecostos que afectaron a la entidad estatal por los precios contratados a su vez con la proveedora Trafigura e IP Internacional.
Ahora la dirección de Petropar quiere torcer el resultado de la licitación con la posible descalificación al verdadero ganador, Naviera Alto Paraná, para otorgar la adjudicación al quinto ubicado en un grupo de cinco navieras, precisamente Panchita G de Navegación, con lo cual Ultrapar y Trafigura volverían a la escena en una contratación con el Estado paraguayo, a pesar de sus pésimos antecedentes como proveedores de combustibles.
Además se debe recordar que Trafigura proveyó años atrás gasoil fuera de las especificaciones técnicas, al punto que el ex presidente de Petropar Sergio Escobar fue procesado, ya que vendió al público combustible de baja calidad conteniendo alto nivel de azufre, con peligro potencial para la salud de las personas.

Publicado el junio 10, 2015 en News, Technical y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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