La historia detras de la licitacion de transporte de combustible para Petropar


Escribe: Luis Alen.

No contento con imponer a su candidato para la junta de gobierno del Partido Colorado, el presidente Horacio Cartes acaba de dar una malísima señal al mundo de los negocios en el país, al intervenir directamente en la licitación de fletes de Petropar y proceder a digitar la adjudicación a una naviera que entre cinco oferentes había presentado la cotización más cara en la subasta a la baja electrónica.

La intención gubernamental era evidentemente dejar de lado en la licitación al grupo Mercopar de los hermanos López, que habían presentado la menor oferta a través de una integrante del holding, Naviera Alto Paraná. Así, la promesa de transparencia del Gobierno en los procesos licitatorios del Estado se ha ido al tacho.

Después de la reunión que mantuvieron el martes 31 de marzo en la tarde el presidente Horacio Cartes y el titular de Petropar, Rómulo Campos, quedó confirmada la maniobra torcida para dejar de lado a la menor oferta global de la licitación de fletes del ente estatal y favorecer en cambio al precio más caro ofertado por Panchita G de Navegación, con vinculaciones en el Gobierno y que sería “el caballo del comisario”.

De nuevo aflora la imagen de país poco serio con la descalificación de la mejor oferente, a través de mecanismos forzados y una vez conocidos los precios ofertados. Ocurre que Naviera Alto Paraná, que cumplía con todos los requisitos exigidos por el pliego de bases y condiciones, fue objeto de una maniobra aviesa después de haber presentado la menor oferta global, al ser conminada en un plazo de 48 horas a entregar a la Unidad de Contrataciones del ente estatal ¡el certificado de no adeudar impuestos de otra empresa, ajena al proceso licitatorio!, en este caso de su matriz Mercopar.

Naviera Alto Paraná había presentado en la licitación a Mercopar como la responsable de proveerle todo el apoyo logístico para su labor con barcazas tanques y remolcadores, lo que es permitido por el pliego. Pero el Gobierno y Petropar sabían que era imposible cumplir la exigencia de presentación por Mercopar del certificado de cumplimiento tributario, dado que no lo podría hacer estando en litigio con la Aduana por un diferendo sobre cuantificación de gravámenes anteriores.

La situación fue aprovechada con astucia por el Gobierno para apartar del transporte fluvial de combustibles al grupo Mercopar de los hermanos López, a pesar de que éstos ofertaron el menor precio del flete, con US$ 47,5 el m3, igual que Riverpar del grupo UABL; el Consorcio de Transporte Fluvial del grupo Montealegre ofertó US$ 47,7; Naviera Yerutí US$ 52,9 y Panchita G de Navegación US$ 53,9 el m3.

Si bien Riverpar-UABL se alzó con la mayor tajada del flete, con 60 por ciento, lo peor del caso es que se aprovechó la descalificación de Naviera Alto Paraná y del Consorcio de Transporte Fluvial con el agregado del retiro voluntario de Naviera Yerutí, para adjudicar el 40 por ciento restante a Panchita G, que había ofertado el flete más caro.

Maniobra ilegal

La decisión de Petropar no sólo resulta ilegal sino también raya en un despropósito, pues todo el proceso transparente de licitación de fletes se echa por la borda dejando un pésimo precedente para la imagen del Gobierno del presidente Horacio Cartes. Los voceros del Gobierno habían puesto como ejemplo la subasta realizada con éxito, no sólo en precios sino en la forma en que se llevó a cabo con libre competencia entre los interesados en ofertar el transporte fluvial, pero la maniobra urdida ahora descalifica todo el proceso licitatorio.

La naviera adjudicada en primer lugar, Riverpar, es integrante del holding de UABL, que también tiene problemas aduaneros y por ello presentó una empresa sustituta, en línea con lo que autoriza el pliego. Es lo mismo que hizo Alto Paraná, integrante del grupo Mercopar, pero a éste evidentemente se le midió con vara diferente a la utilizada con UABL, con el deseo expreso del Gobierno de que los hermanos López dejen de transportar para Petropar, pese a su condición de operadores de primer nivel en la Hidrovía Paraguay-Paraná y en el proceso de descarga de combustibles venidos de ultramar en la zona de Zárate-Campana, sobre el río Paraná y aledaña al Río de la Plata.

Lo actuado en esta licitación de subasta a la baja electrónica deja un cúmulo de precedentes negativos, ya que nuevamente aparece como favorecida una empresa, como Panchita G de Navegación, de la cual se apuntan vinculaciones con referentes del actual Gobierno.

Precisamente, exponentes de Panchita G son quienes le habrían acercado hace ya un año al presidente Horacio Cartes el dato de que el flete de combustibles debía ser sólo de US$ 30-32 el m3, pero llamativamente la misma empresa presentó la oferta más cara en la subasta, de US$ 53,9 el m3. Prácticamente 20 dólares más de lo que inicialmente quería Cartes, que había indicado que “el flete de Petropar es un robo descarado”.

Hay que aclarar también que el precio de US$ 66 el m3 del contrato de 2012 ya no se encuentra vigente, pues actualmente el flete está en US$ 54, casi la misma suma que ofertó Panchita G, con lo cual se demuestra que la oferta de Naviera Alto Paraná, al igual que la de Riverpar, de US$ 47,5, ha sido determinante para que el Gobierno saliera a decir que la licitación “fue todo un éxito”.

El proceder de la petrolera estatal puede ser atacado de nulidad, atendiendo al hecho de que un pedido de documentación adicional que puede llevar a una descalificación se debe efectuar antes de la realización de la subasta y no después, cuando ya se conocen los resultados. Asimismo, no se puede admitir que una vez conocidos los precios se esté tratando de volver hacia atrás en el proceso, más aún con el ánimo de descalificar a algunos oferentes que molestan.

Como consecuencia, se estará sospechando con justa razón que se quiere favorecer a una oferente que quedó en última posición en el listado global de ofertas con la oferta más cara, sumando los once ítems de transporte licitados. Es lo que finalmente ha ocurrido en forma totalmente irregular.

En vez de respetar los resultados en la licitación con subasta a la baja electrónica, el Gobierno convalidó la maniobra de Petropar, volviéndose a los procedimientos torcidos que se creían superados, para favorecer a empresas que como Panchita G ofertaron el precio mayor, pisoteando el logro del Gobierno en conseguir una baja en el flete fluvial con la oferta presentada por Naviera Alto Paraná y Riverpar.

Por más que el propietario de Panchita G afirme que no tiene nada que ver con la maniobra y que respetará la condición del pliego según la cual el precio menor ofertado deberá ser asumido por la eventual adjudicada, el hecho cierto es que el torcido procedimiento de Petropar descalifica todo el proceso de licitación, que la subasta realizada con transparencia y libre competencia estaba dejando de lado.

Cuestionada firma

estaría detrás de Panchita G

La empresa Panchita G de Navegación S.A., que fue adjudicada con un 40 por ciento del transporte de combustibles y presentó la oferta global más cara en la licitación de fletes a la baja electrónica de Petropar, estaría vinculada a la firma Ultrapar, que a su vez tiene relación con Trafigura, una cuestionada proveedora de combustibles para la empresa estatal.

Estas empresas con cuestionados antecedentes se encuentran relacionadas a empresarios y políticos con notorias vinculaciones en el Gobierno actual, que por lo visto han arremetido con todo para adueñarse de una parte del transporte de combustibles para Petropar, hasta que en una próxima oportunidad se apropien de la totalidad.

Aureliano González, presidente de Panchita G, puso de resalto que su firma se presentó a una licitación de Petropar por primera vez con el objetivo de enfrentar a quienes “dominan desde Buenos Aires la provisión de combustibles por vía fluvial”, en alusión a los hermanos López del grupo Mercopar.

En repetidas ocasiones la prensa se había hecho eco de los malos negocios que encaró Petropar con Ultrapar, a través de sus instalaciones de tanques en Encarnación, con sobrecostos que afectaron a la entidad estatal por los precios contratados a su vez con la proveedora Trafigura e IP Internacional.

Al torcer el resultado de la licitación, Petropar hizo volver a escena a empresas como Ultrapar y Trafigura en una contratación con el Estado paraguayo, a pesar de sus pésimos antecedentes como proveedores de combustibles.

 

Además, se debe recordar que Trafigura proveyó años atrás gasoil fuera de las especificaciones técnicas, al punto que el ex presidente de Petropar Sergio Escobar fue procesado por ello, ya que vendió al público combustible de baja calidad conteniendo alto nivel de azufre, con peligro potencial para la salud de las personas.

Publicado el marzo 26, 2016 en News y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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